Proyecto busca proteger a la zona costera de La Habana de efectos del cambio climático
La Habana, 10 feb.- Formular un plan de adaptación de la zona costera de La Habana que considere los riesgos climáticos y las vulnerabilidades específicas y los inserte en las estrategias de desarrollo local y territorial, con la participación de los principales actores, persigue un proyecto en curso en los seis municipios con costa al mar de la capital cubana.
Bajo el nombre corto de Adapthabana, la iniciativa de cooperación internacional es coordinada por el Instituto de Geofísica y Astronomía de Cuba, con la implementación técnica del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Cuba, con financiamiento del Fondo Verde del Clima (FVC).
Recientemente, en un taller de evaluación, se enumeraron entre los principales peligros la elevación del nivel del mar, los eventos hidrometeorológicos extremos como huracanes y frentes fríos que provocan inundaciones de consideración en zonas bajas; y la degradación ecosistémica, que se traduce en el deterioro de las barreras naturales, que acentúa la vulnerabilidad de las comunidades próximas a la costa.
La zona costera de La Habana tiene 47 kilómetros de longitud y atesora un importante patrimonio natural, cultural, económico y social.
Adapthabana se encuentra en un momento de prediseño y priorización, que aprovecha las matrices que partieron de los diagnósticos comunitarios, donde se mapearon los actores y los principales peligros climáticos en sus comunidades y cuáles vulnerabilidades hacen que ese peligro se exacerbe y genere mayor riesgo”.
Yadira González
En 2017, esta franja costera sufrió los impactos del huracán Irma, que sacó a la luz las vulnerabilidades claves y confirmó la urgencia de realizar estudios acerca de la adaptación al cambio climático, como un primer paso para diseñar medidas efectivas para aumentar la resiliencia en algunos de los sectores que sufren los mayores efectos.
Así surgió el proyecto que involucra a los municipios Playa, Plaza, Centro Habana, La Habana Vieja, Regla y La Habana del Este, con una población de 782 000 personas, y a sectores como ordenamiento territorial y urbano, recursos hidráulicos, biodiversidad, agricultura, turismo y salud.
Hacia un plan
Yadira González, coordinadora de Adapthabana, dijo a la prensa local que el plan “es la meta adonde queremos llegar, a partir de tres resultados básicos. El primero, la creación y el fortalecimiento de las capacidades de los actores claves y la actualización de estudios científico-técnicos que apoyen el prediseño de medidas de adaptación”.
El segundo resultado es el diseño de las medidas de adaptación alineadas a los procesos estratégicos de desarrollo local y comunitario de las localidades, mientras un tercero se enfoca en la socialización de ese plan de adaptación y, una vez que esté diseñado, cómo se va a llevar a la práctica.
Para ello, explicó, se prevé diseñar una carpeta de ideas de proyectos que permita que las medidas que se propongan puedan ser ejecutadas o diseñe esas ideas de proyecto para que puedan ser en un futuro ejecutada a partir de una financiación.
Esa carpeta se concibe como una posible salida para que el plan de adaptación no se quede “en un buró detenido sin saber qué se va a hacer con esas medidas…y hacia qué mecanismos financieros hay que dirigirse para gestionar esos financiamientos y llevarlas a vías de hecho”.
Avances
Al valorar los avances experimentados por esta iniciativa, destacan la actualización de los estudios acerca del estado actual de los arrecifes, la acidificación del mar, las tendencias de distribución del manglar, la caracterización climática y bioclimática, los lineamientos metodológicos del ordenamiento territorial y urbano, entre otros, que están en curso.
De acuerdo con González, en 2025 se culminó el proceso de creación de capacidades para actores claves con el fortalecimiento y el desarrollo de un diplomado, en el cual participaron actores claves de las comunidades, representantes de sectores priorizados, decisores de gobierno y líderes comunitarios.
A su juicio, “no solo fue la preparación académica, fue crear cultura climática para que se apropiaran de esas herramientas y ese conocimiento y ayudaran a entender cómo sus localidades podrían enfrentar después esos peligros climáticos, diseñando sus propias medidas de adaptación a partir de esas experiencias vividas”.
Por otra parte, se creó la Red costera de La Habana ante el cambio climático, que deviene plataforma multiactoral para articular la implementación de las acciones y del futuro Plan de adaptación.
En la actualidad, dijo, “Adapthabana se encuentra en un momento de prediseño y priorización, que aprovecha las matrices que partieron de los diagnósticos comunitarios, donde se mapearon los actores y los principales peligros climáticos en sus comunidades y cuáles vulnerabilidades hacen que ese peligro se exacerbe y genere mayor riesgo”.
Un grupo consultivo de expertos en cambio climático, biodiversidad, reducción de riesgo de desastres y sociólogos, entre otros, trabaja en el prediseño de las medidas de adaptación, perfeccionando las que se formularon durante el diplomado.
Hasta ahora, “se han identificado 833 propuestas de adaptación y de estas han sido priorizadas 33, también en perfeccionamiento, y en la valoración de su dimensión social, dada la importancia de tener en cuenta cómo la población se identifica con ellas”.
Este año, adelantó, deben concluirse las propuestas de medidas de adaptación, socializarlas, diseñar la carpeta de proyectos y la estrategia de financiación, el sistema de monitoreo y evaluación y entregar la propuesta de plan al gobierno de la provincia y los principales decisores. (2026)
Tomado del sitio de la agencia IPS




