Planificación espacial integrada: una oportunidad para el aprovechamiento sostenible de la diversidad biológica de Cuba
8/4/2026. A partir de acciones de mapeo satelital, la colaboración entre instituciones científicas cubanas del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, el UN Biodiversity Lab (Laboratorio de Biodiversidad de Naciones Unidas) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), hacen posible la identificación de información clave para el diseño de estrategias de desarrollo que impliquen un uso sostenible de los recursos de la biodiversidad cubana.
Cuba es uno de los países con mayor biodiversidad del Caribe. Alberga un notable nivel de endemismo en sus bosques, humedales, arrecifes de coral y ecosistemas costeros. Su naturaleza sustenta servicios ecosistémicos clave, que van desde la seguridad alimentaria hasta la resiliencia climática.
Sin embargo, Cuba es altamente vulnerable a los impactos del cambio climático, que se intensifican año tras año. Especies endémicas de Cuba, como el cocodrilo cubano, la polymita o el manatí, están en riesgo de desaparecer por factores como la acción humana sobre los ecosistemas donde se desarrollan.
Por ello, con datos precisos, y un diseño inteligente de soluciones, es posible armonizar acciones efectivas de preservación de la biodiversidad y aprovechamiento de los recursos naturales del país para sectores como la producción de alimentos, el turismo, y la planificación de estrategias de desarrollo y crecimiento territoriales y urbanos.
En 2025, entre instituciones científicas cubanas en alianza con el UN Biodiversity Lab y el PNUD, utilizaron la plataforma de datos espaciales UNBL (por sus siglas en inglés) y su metodología de Áreas Esenciales para el Soporte de la Vida (ELSA, por sus siglas en inglés) para desarrollar una visión clara de largo plazo y una propuesta sólida que respalde la planificación, el monitoreo y la toma de decisiones basadas en evidencia.
A través del proyecto “Uso del UN Biodiversity Lab para el Mapeo Espacial del Marco Mundial de Diversidad Biológica de Kunming–Montreal (MMB-KM) en Cuba”, se apoyó el establecimiento de las bases técnicas e institucionales necesarias para avanzar hacia una planificación espacial integrada para la biodiversidad.
El proceso priorizó el fortalecimiento de capacidades, la coordinación interinstitucional, y la creación de un repositorio compartido de información espacial. Este enfoque holístico busca garantizar que los datos espaciales y las herramientas de priorización puedan integrarse progresivamente en los principales procesos de política pública, la planificación territorial y los compromisos de reporte internacionales.
“Después de trabajar en este proyecto, Cuba logra tener un espacio que articula datos. Este trabajo está alineado con la Estrategia Nacional de Biodiversidad de Cuba (ENBPA), denominada Programa Nacional de Diversidad Biológica (PNDB) al 2030, que identifica la pérdida de biodiversidad como uno de los principales desafíos ambientales y enfatiza la necesidad de integrar la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad en la planificación territorial y sectorial, y en la toma de decisiones a todos los niveles. El programa resalta además el fortalecimiento de los sistemas de información sobre biodiversidad, y la mejora de las capacidades de reporte y monitoreo, usando datos nacionales y globales para desarrollar salidas de información o productos de interés que evidencian tendencias de desarrollo – por ejemplo, índice de boscosidad, el perfil de zona costera, y otros procesos que pueden ser de interés”, explica Nelvis Gómez Campos, directora del Programa nacional de Diversidad Biológica.
La planificación espacial integrada es una herramienta poderosa para equilibrar la conservación y el uso sostenible de la naturaleza. Permite a los gobiernos identificar áreas prioritarias para la biodiversidad, el clima y el desarrollo sostenible, mediante procesos que articulan a actores clave.
Mapa de priorización de ELSA para la implementación de las metas de biodiversidad de Cuba, elaborado a través de la plataforma UNBL
La metodología ELSA y la Herramienta de Planificación Espacial Integrada ELSA, disponibles en UNBL, apoyan procesos iterativos de planificación espacial en respuesta a prioridades nacionales cambiantes y a la actualización o mejora de datos espaciales que integran valores de biodiversidad, clima y bienestar humano.
El PNDB de Cuba también resalta la importancia de contar con sistemas de información sólidos, indicadores efectivos, y mecanismos de monitoreo para evaluar el estado, las tendencias y los impactos sobre la biodiversidad, en consonancia con el histórico Marco Mundial de Diversidad Biológica de Kunming–Montreal (MMB-KM) del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), que establece prioridades globales para la naturaleza hacia el 2030 y una visión global hacia el 2050.
La plataforma UNBL ofrece una oportunidad concreta para avanzar hacia un repositorio nacional de datos espaciales, abordando desafíos históricos relacionados con la dispersión de la información y el acceso entre instituciones. Además, ofrece una alternativa para la coordinación y cooperación de largo plazo entre actores clave nacionales.
La Herramienta de Planificación Espacial Integrada ELSA, alojada en el espacio de trabajo de Cuba en el UNBL, permite desarrollar análisis espaciales integrados que apoyan la identificación de áreas prioritarias para la conservación, la protección, la gestión sostenible, y la ecologización urbana, así como información adicional que respalda procesos de toma de decisiones sobre restauración de ecosistemas, conectividad ecológica, y la evaluación de otras medidas eficaces de conservación basadas en áreas (OMEC).
Este espacio de trabajo nacional seguro en UNBL, accesible para las instituciones nacionales – actualmente, cuenta 24 – permite utilizar datos nacionales y globales, la Herramienta ELSA, y realizar nuevas iteraciones del mapa de priorización espacial, reuniendo a expertos de diversas instituciones en torno a un espacio de trabajo común y un repositorio compartido de datos espaciales. Este escenario es esencial para aumentar progresivamente la disponibilidad de capas de datos nacionales, y mejorar la calidad de los análisis y mapas de priorización ELSA a lo largo del tiempo, en línea con la evolución de las prioridades de desarrollo.
“Resulta una herramienta que podría y debería utilizarse como un insumo clave para los procesos de planificación urbana desarrollados por el Instituto de Ordenamiento Territorial Urbano”, señala José Gerhartz, de la Secretaría Técnica y Ejecutiva del Corredor Biológico en el Caribe.
El proceso ha funcionado como una ruta de aprendizaje, apoyando la adopción gradual de una metodología de planificación espacial integrada diseñada para articular biodiversidad, clima y desarrollo sostenible mediante un marco iterativo y relevante para la formulación de políticas, coherente con el PNDB y el MMB-KM. Además, aprovecha capacidades ya desarrolladas en sistemas de información geográfica en especialistas de Cuba, y les introduce a un enfoque novedoso.
A medida que Cuba avance en procesos como la elaboración del Séptimo Informe Nacional al Convenio sobre la Diversidad Biológica, el UNBL —junto con los mapas de priorización ELSA, las capas de datos y las métricas— puede desempeñar un papel cada vez más relevante en la visualización, el análisis, el apoyo al reporte y monitoreo, y la participación continua de actores clave a través de un enfoque de toda la sociedad.
“La herramienta puede contribuir a la toma de decisiones informadas por parte de las instituciones —universidades y gobiernos municipales y provinciales— en favor del desarrollo sostenible de la biodiversidad”, indicó Carlos Manuel Arévalo, del Instituto de Ecología y Sistemática.
En un contexto donde los desafíos ambientales requieren respuestas integradas y coordinadas, una plataforma común y compartida abre nuevas oportunidades para alinear mejor la ciencia, la política, y la planificación.
La experiencia de Cuba refuerza un mensaje del Proyecto UNBL-MMB: el impacto no está determinado únicamente por la tecnología, sino por la forma en que los actores clave usan la herramienta para fortalecer capacidades, mejorar la colaboración, y generar confianza en los datos compartidos y en la evidencia.
De cara al futuro, Cuba tiene la oportunidad de ampliar la participación institucional, enriqueciendo su repositorio nacional de datos espaciales, profundizando la aplicación del enfoque ELSA en la planificación territorial y ambiental, y vinculando progresivamente estas herramientas con los mecanismos formales de política pública, de reporte y de monitoreo en el marco del PNDB.
Para más información sobre el trabajo de Cuba en el uso de UNBL y ELSA para apoyar la implementación nacional y subnacional del MMB-KM, consulte el reporte técnico y la nota de política.
Para más información sobre el UN Biodiversity Lab (UNBL) y su Herramienta de Planificación Espacial Integrada de Áreas Esenciales para el Soporte de la Vida (ELSA) —de libre acceso para todos los usuarios no comerciales en cualquier país—, consulte la descripción de las principales características del UNBL y la página de ELSA en UNBL. El preprint del manuscrito científico sobre la metodología ELSA está disponible aquí
Tomado del sitio del Pnud en Cuba




